Por: Equipo de Carúpano Histórico
Por: Equipo de Carúpano Histórico
El Carupanazo fue una rebelión militar de corta duración contra el gobierno de Rómulo Betancourt, en la que oficiales militares rebeldes al mando del Tercer Batallón de Infantería de Marina y del 77.º Destacamento de la Guardia Nacional tomaron la ciudad de Carúpano en mayo de 1962.
El 4 de mayo de 1962 efectivos del batallón de Infantería de Marina Nro. 3 y el destacamento Nro. 77 de la Guardia Nacional al mando del capitán de corbeta Jesús Teodoro Molina Villegas, del mayor Pedro Vegas Castejón y del teniente Héctor Fleming Mendoza, se alzaron contra el gobierno nacional, ocupando las calles y edificios de la ciudad, el aeropuerto y la emisora Radio Carúpano desde donde difundieron un manifiesto a nombre del Movimiento de Recuperación Democrática.
Por su parte, el presidente Rómulo Betancourt les exigió la rendición a los alzados, al tiempo que se iniciaba la movilización de los efectivos leales pertenecientes al batallón de Infantería Mariño, el batallón Sucre de Cumaná y el batallón de Infantería de Marina Simón Bolívar de Maiquetía, se producían ataques por parte de la Aviación y se bloqueaba el puerto por parte de las unidades navales en lo que se denominó Operación Tenaza.
Nuestra ciudad, conocida por su puerto vibrante, sus playas y la hidalguía de su gente, se convirtió de pronto en el epicentro de una tormenta política y militar. Eran tiempos convulsos para la naciente democracia venezolana, presidida por Rómulo Betancourt. Aquella madrugada de mayo, el Batallón de Infantería de Marina N.º 3 y el Destacamento N.º 77 de la Guardia Nacional, bajo el liderazgo del Capitán de Corbeta Jesús Teodoro Molina Villegas y otros oficiales, se alzaron en armas, tomando los puntos neurálgicos de la ciudad y desconociendo la autoridad del gobierno central.
Los carupaneros despertamos aquella mañana no con el pacífico rumor del mar Caribe, sino con el tableteo de las ametralladoras y el rugir de los motores militares. Los insurgentes contaban con el respaldo de diversos sectores de la izquierda política, incluidos miembros del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Desde la mítica emisora local Radio Carúpano, los líderes del alzamiento lanzaron una proclama al país, exigiendo la restitución de las libertades públicas y denunciando la persecución política, un mensaje que resonó con fuerza en las calles de nuestra geografía sucrense.
La respuesta del gobierno no se hizo esperar, y la calma de nuestro puerto fue drásticamente interrumpida por una contraofensiva de gran magnitud. Tropas gubernamentales bloquearon los accesos terrestres, mientras que la aviación militar y la armada bombardearon las posiciones rebeldes. El cielo de Carúpano se llenó de humo y el asfalto sufrió el fragor de un combate fratricida. A pesar de la férrea resistencia y el coraje de los alzados, la superioridad numérica y de fuego de las fuerzas leales al presidente Betancourt sofocó la rebelión en apenas escasas veinticuatro horas.
Hoy, al caminar por las remozadas calles de Carúpano, el eco de aquel mayo de 1962 nos invita a la reflexión profunda. El Carupanazo no fue un simple alzamiento cuartelario; fue el síntoma de una época de profundas fracturas ideológicas y el preludio de otros movimientos similares en el país. Como cronista, evoco estos hechos no para abrir viejas heridas, sino para recordar que nuestra amada ciudad ha sido, es y será siempre un escenario fundamental donde se ha debatido, con pasión y sacrificio, el destino histórico de la República.